“Adopción y problemas de aprendizaje no van siempre unidos”

 

Para finalizar la temática del pasado mes de abril nos restaba ofrecer la entrevista oportuna de un/a profesional, que hoy compartimos para seguir aprendiendo y creciendo de la mano de los que ya tienen una completa y trabajada experiencia.

Marga Muñiz es orientadora educativa, terapeuta y escritora, especializada en logopedia y con una extensa experiencia trabajando con familias adoptivas. Ha realizado numerosas publicaciones sobre el tema entre las que nos llama la atención “Cuando los niños no vienen de París”, donde ofrece recursos y orientaciones para la postadopción. En su último libro, denominado “Detrás de tu mirada”, recorre las vivencias, sensaciones y experiencias de la adopción en un entramado de relaciones familiares muy reveladoras de realidades actuales y presentes en nuestro día a día.

Agradecemos a Marga, enormemente, el hueco que nos ha hecho en su apretada agenda. Su predisposición, su apertura y su generosidad no solo han ofrecido el clima oportuno para una entrevista cálida, cercana e íntima, sino que nos sentimos muy honrados por la oportunidad de haber compartido y aprendido sobre los procesos de adopción desde una perspectiva tan profesionalmente humana, tan humanamente profesional.

Para empezar, nos gustaría saber cómo comenzaste a trabajar en el mundo de la adopción.

El comienzo fue allá por el año 1999 por intereses personales, yo me dedicaba por entonces a la enseñanza y a la educación y me llamaba mucho la atención las diferencias que podían existir entre educar a un niño o niña de nuestra raza y uno de una raza diferente. Sabía que no podía ser igual y comencé a informarme sobre ello. Nadie me sabía contestar y lo que me contaban no me convencía. Y empecé a investigar por mi cuenta sobre el mundo de las adopciones donde podía encontrar esa información. A partir de ahí, comencé a incorporar todos esos recursos a mi trabajo diario.

Antes de todo, comentar que no estoy de acuerdo con que la adopción sea un acto de generosidad. ¿Tener un hijo biológico sería un acto de generosidad?. Las motivaciones para tener un hijo biológico o uno adoptado  pueden ser engañosas en los dos casos. Adoptar por no poder tener un hijo biológico, sin haber hecho antes el duelo correspondiente, adoptar o tener un hijo biológico por tener compañía, cumplir un rol social, etc… pueden ser motivaciones equivocadas. Tener un hijo, a veces, puede tener un puntito de egoísmo. En principio se suele asociar el acto de amor con las familias adoptivas. Se suelen oír frases como “qué suerte ha tenido el niño”. En mi opinión, decir que un niño, por el hecho de ser adoptado, es afortunado es un error porque se está obviando una parte de la verdad. Aunque la adopción es un hecho feliz, está basado en una perdida, en un hecho traumático. No se puede adoptar si antes el niño no ha sido dejado en adopción. Decir así, en abstracto, que es afortunado porque ha sido adoptado es olvidar otra parte fundamental en su vida que es la experiencia del abandono. Muchas veces se dice equivocadamente de la adopción como si la vida de esa niña/o empezara cuando los padres adoptivos entran en ella. Si además, la adopción ha sido internacional hay quien se centra en el viaje o en el avión, como si estos niños hubiesen nacido en el avión. Si enfatizas eso, que es verdad que es un hecho feliz, te olvidas de la parte traumática.

¿Cómo trabajas con la familia esto?

Al principio no se plantean esto y se enfocan en la parte positiva. La adopción tiene detrás una parte importante; el papel de la familia biológica, de la madre biológica. Si piensas que la vida de ese niño empieza cuando entra en tu vida, obvias lo anterior. Quien sigue ese patrón de conducta también dice “Madre soy yo solamente”. Así partimos de una negación. Estamos negando una parte de su identidad. En el caso de adopciones interraciales es muy obvio que no se es de la misma raza. Y no lo puedes negar. Hubo mucha gente que fue a Rusia, por sus rasgos caucásicos para que no se notasen que son adoptados. Negar que sean adoptados niega el origen y se le atribuye que es algo malo. Ya vamos mal.

Educar un hijo adopción y uno biológico no es lo mismo. Hay cosas comunes y otras específicas. A un hijo biológico no le tienes que hablar de otros padres y madres, no les tiene que hablar de una pérdida, de un abandono, de un país de origen, de un idioma de origen, de una cultura de origen… Si tú no quieres pasar por eso, estás rechazando una parte de tu hijo o de tu hija. Si es de otra raza y quieres obviar las diferencias (color de piel, ojos rasgados…). Por ejemplo, un comentario generalizado en las familias, en adopciones en China, cuando ven las fotos es “uy, qué redondos tienen los ojos”, como algo positivo. Están atribuyendo que es mejor tener ojos redondos que oblicuos. Son sutilezas en las que la gente no cae, pero si ese bagaje lo llevas a la adopción, vas transmitiendo miedo a las diferencias.

“El amor es ciego al color”, pero la sociedad no lo es. El niño no se va a criar solo en su casa. Hay que enseñarle que en algún momento lo van a discriminar por su raza, así que hay que darle herramientas para gestionar estas situaciones. Si te relacionas con tu hijo sin tener presente su raza no le estás dando importancia a su diferencia. Estás diciendo “es mejor ser todos iguales” y cuando sea pequeño y salga a la calle con la familia adoptiva las personas entenderán que son adoptados y pensaran que es uno “de los nuestros”, pero cuando lo haga solo, será visto como inmigrante, como alguien ajeno. Si no se preparan los padres y al niño o niña para eso, se van a encontrar muchas dificultades.

Marga Muñiz

¿Cuál es tu trabajo al respecto hoy en día y cómo ayudas a las familias adoptivas?

Actualmente trabajo con familias adoptivas que acuden a la consulta con distintas problemáticas relacionadas con sus hijos adoptivos. Desde problemas escolares, de aprendizaje, sociales, relacionales, etc. Mi trabajo consiste en ayudarles a identificar problemáticas más profundas, a no quedarse solo en los síntomas.

Por ejemplo, la problemática del “Síndrome Alcohólico Fetal” de niños que proceden de países del este, que afecta al desarrollo neurológico (niños más inquietos físicamente y que tienen problemas para memorizar). En estos casos, hay que hacer una adaptación. Es un síndrome que ni siquiera está reconocido en los protocolos de actuación para situaciones de adaptación curricular y suelen diagnosticarlos como TDAH, con una actuación posterior que no es acorde a la problemática de origen. Actualmente, se han creado asociaciones de familias afectadas por ello que tratan de generar los recursos oportunos para que estos niños puedan desarrollarse adecuadamente.

Otra problemática que no se tiene en cuenta es la de la “Malnutrición fetal”. Los primeros mil días de vida, incluidos el embarazo, son fundamentales para el desarrollo neuronal y la capacidad de aprendizaje. Los niños que provienen de países con carencias nutricionales deben ser atendidos a este nivel para que luego no influyan en los posibles problemas escolares derivados del desarrollo neuronal inadecuado.

Y a nivel educativo, en colegios y escuelas ¿qué apoyos y recursos conoces al alcance de las familias adoptivas?

La adaptación de los niños adoptados al colegio no se suele llevar a cabo teniendo en cuenta las necesidades reales del niño y su situación de partida. Se parte únicamente de la edad cronológica del niño. Es decir, si el niño tiene 7 años entra directamente en 2º de primaria, sepa o no sepa leer, sepa o no sepa hablar bien el idioma, etc. Depende del país del que procedan, si no han estado escolarizados nunca y cuando llegan aquí se pretende que estén sentados y quietos y no lo hacen, a veces, se etiquetan de hiperactivos. O que se distraigan mucho porque no entienden aún del todo el idioma, y se les diagnostica déficit de atención… y nada más lejos de la realidad en ambos casos. Simplemente, están adaptándose a unas exigencias por encima de sus posibilidades en ese momento. Por eso es importante ir más allá de lo que se ve en los niños adoptados y entender su situación de partida.

Lo primero que tiene que hacer un niño adoptado cuando llega a nuestro país es vincularse con la familia adoptiva, antes que escolarizarse o socializarse con normalidad con el entorno. Y para eso hace falta tiempo. Cuando un niño adoptado es dejado el primer día en la escuela, si aún es muy pequeño o si no tiene capacidad aún para comprender qué ha pasado, puede llegar a pensar que de nuevo le están abandonando. Lo mismo ocurre con el cambio de cuidadores (abuelos, tíos adoptivos, etc). Por todo ello, lo primero es la vinculación afectiva con toda la familia de origen para generar en él o ella un entorno seguro y confiable.

En general, en los centros educativos no existen protocolos para la acogida e inserción de niños adoptivos. Sí que los hay para inmigrantes pero no para adoptados. En la mayoría de centros todo depende de la buena voluntad y la capacidad del profesor, educador y demás profesionales del centro.

Quiero hacer hincapié en que “Adopciones” y “problemas de aprendizaje” no tienen por qué estar unidos ni relacionados. No debemos asociar estos conceptos. No hay que “patologizar” la adopción. Las familias adoptivas que vienen a la consulta, evidentemente, son las que tienen problemas, pero existen muchas familias y niños adoptivos que se adaptan y que no tienen especiales problemas evolutivos. Y eso también es importante señalarlo. Insisto, “adopción y problemas de aprendizaje no van siempre unidos”.

A nivel institucional, ¿cuál es tu opinión en relación a la ayuda y el apoyo a las adopciones en nuestro país, con qué recursos cuenta?

En relación al asociacionismo, gracias a internet contamos con muchísimos recursos, aunque es cierto que la mayoría de lo que hay ha partido de iniciativas privadas, de familias que se han unido (por países de origen, por problemáticas). La administración siempre ha ido por detrás, aunque hoy día en casi todas las comunidades hay un servicio de postadopción.

¿Y el servicio de preadopción?

Existen cursillos previos que suelen ser insuficientes y que no profundizan en las necesidades específicas de cada país de origen. Suelen ser genéricos y poco adaptados a esas especificidades.

Hoy en día los profesionales que realizan los informes y valoraciones están mucho más preparados que antes. Si bien es cierto que el boom de la adopción, que fue entorno al 2005, ha descendido mucho sobre todo en la internacional, cada vez hay menos países en los que se puede adoptar por cuestiones legales y también por el tema de la crisis económica. En realidad, los profesionales de la salud, enseñanza, psicología, etc.que se relacionan con las familias adoptivas se han ido formando a medida que han ido surgiendo las distintas necesidades de este colectivo.

Entrevista Marga Muñiz

En cuanto a las técnicas actuales que utilizas en tu trabajo, ¿qué puedes contarnos?

Trabajo mucho con Constelaciones Familiares, ya que no hay que trabajar necesariamente con el niño, sino más bien con la familia y con las representaciones de los miembros de la familia que permite adquirir un conocimiento vivencial y sensitivo más rico al verlo todo con perspectiva. También utilizo el Tapping, entre otras técnicas de liberación emocional. Además, las Flores de Bach, usadas de manera intuitiva, que ayuda a expresar emociones a través de esencias florales. Por otro lado, aunque yo no la utilizo porque no estoy formada para ello, la técnica EMDR (Eye Movement Desensizitation and Reprocessing – Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares) creo que da buenos resultados en algunos casos.

Por tanto, ¿podríamos decir que el trabajo con las emociones es importante?

Es fundamental en el trabajo con las familias adoptivas y con cualquier tipo de familia. Yo trabajo desde el punto de vista holístico, somos un todo y hay que tenerlo presente. A veces, las familias vienen a la consulta con un “simple” problema escolar, y es aquí donde hay que profundizar y ver más allá de ello, para que sean capaces de identificar los nudos emocionales que se esconden tras las conductas y actos visibles.  También las expectativas de los padres adoptivos sobre los hijos suele afectar la relación que mantienen con ellos. En ese sentido, también es importante trabajarlas y que los padres sean conscientes de ellas.

En Educacciónate trabajamos desde el coaching como herramienta de desarrollo personal, en tu opinión ¿cómo crees que podría ayudar niños y niñas adoptados y a las familias adoptivas?

Es interesante para quienes necesiten un abordaje más cuestionador. Me parece muy interesante eso de que sea la propia persona la que responda a sus propias preguntas, que le ayude a sacar lo que ya tiene dentro.

Cada herramienta sirve para un tipo de personas y hay abordajes que pueden usarse simultáneamente o secuencialmente según las necesidades de la situación, el momento del proceso adoptivo en el que se encuentren, etc.

Algunas cuestiones curiosas, desde tu experiencia: ¿cuál es la mejor edad de adopción?

El tópico es que mientras más pequeño mejor, pero eso no es cierto. Cualquier edad puede tener su problemática previa y sus elementos favorables. Mientras más tiempo expuesto a una situación adversa más cosas habrá que trabajar. Por tanto, la edad es un factor de riesgo pero no es determinante.

¿Qué papel juegan el resto de la familia adoptiva, abuelos, tíos?

La familia extensa, a veces, no asimila bien el hecho y piensa que son “hijos de segunda”. Sin embargo, con la adecuada información y respetando que cada cual tiene su ritmo a la hora de asimilar algo nuevo, se puede conseguir la integración normalizada. Igualmente, como en las familias biológicas, las relaciones con unos y otros miembros depende mucho de cómo lo planteen los padres y cómo lo transmitan al entorno cercano.

Hoy en día existen muchos tipos de familias: familias con parejas heterosexuales, homosexuales, familias monoparentales. Con las separaciones y los divorcios, también están las “familias reconstituidas”, donde tras la separación, uno de los padres, además de sus hijos biológicos, decide adoptar. Por mi experiencia, hay de todo en las adopciones. Y siempre, depende de cómo lo vivan los “padres” y “madres”, eso hará que todo el entorno lo acepte de una u otra forma.

Para finalizar, ¿algún consejo o recomendación?

La adopción es una forma más de crear y formar a una familia. Nada te hará crecer más como persona que ser madre o padre.

Como educadora y como terapeuta, hago hincapié en que es importante formase, no es lo mismo educar a un niño biológico que uno adoptivo. Hay que tener en cuenta las semejanzas pero también sus peculiaridades. Formarse e investigar sobre cada caso es fundamental para dar una buena respuesta.

Del mismo modo, para los padres biológicos daría la misma recomendación. Hay que formarse para ser padres en general, y sobre todo, cuando se es familia adoptiva. Y, por otro lado, también les recomendaría que produndizaran mucho en las “motivaciones” que les ha llevado a adoptar o a tener hijos biológicos. Ahí está la clave de la relación que van a establecer con los niños. Las familias adoptivas, en concreto, deben ser familias terapéuticas y cuando las motivaciones no están bien definidas, las expectativas de los padres adoptivos sobre los hijos pueden complicar mucho la relación.

A alguien que se plantee la adopción debe aclarar bien, antes de todo, cuáles son “las motivaciones” que tiene para adoptar y, a partir de ahí, trabajárselas para que estén bien definidas y generen el bienestar necesario en el niño.

Entrevista publicada en el Blog de:

¡Educaccionate! Coaching Educativo y Familiar