Otra forma de aprender es posible, especialmente en verano.

Las clases se están terminando y llegan las vacaciones. ¿Hacemos tareas escolares durante las verano o descansamos? A veces nos plantamos esta disyuntiva, como si fuera la única posible, pero quizás la solución sería una situación intermedia: aprovechar la época estival para explorar otras formas de aprendizaje, sobre todo si las de siempre no han dado los resultados apetecidos.
El verano es una época en la que toda la familia dispone de más tiempo para estar juntos, así que puede ser el momento ideal para reforzar vínculos, disfrutar juntos y, de paso, aprender de otra forma. Por ejemplo, a través del movimiento, algo que precisamente durante el curso es motivo de conflicto; o a través de las nuevas tecnologías, cuyo uso durante el invierno les tenemos restringidas; también a través de los juegos tradicionales, que las largas jornadas de los meses lectivos y las nuevas formas de vida en la ciudad los hacen prácticamente desconocidos para la mayoría de nuestr@s hij@s. La imaginación y la creatividad son también buenas maestras: démosles alas.
Se trata, en suma, de poner en práctica la famosa frase de Einstein: “Si buscas resultados diferentes no hagas siempre lo mismo”. Y la época estival es un momento ideal para comprobar, sin la presión de las tareas diarias, los exámenes, etc., que, efectivamente, otra forma de aprender es posible.
El objetivo de este libro es dar ideas, sugerencias y recursos de la vida cotidiana que pueden ayudar a mejorar las habilidad cognitivas necesarias para los aprendizajes escolares, pero haciéndolo desde una perspectiva lúdica y motivadora.